Bolivia: Contra el golpe fascista, el candidato del pueblo debe ser Evo Morales | Blog | teleSUR
10 noviembre 2019
Bolivia: Contra el golpe fascista, el candidato del pueblo debe ser Evo Morales

La gravedad de lo que ocurre por estas horas en Bolivia, obliga a que hablemos con franqueza, en nuestra condición de militantes solidarios con ese proceso revolucionario que tanto y en tan poco tiempo le ha dado a los más humildes, a esa patria indígena, de pollera y campesina a la que todos los anteriores gobiernos (de derecha y pro imperialistas) de las últimas décadas habían no solo ignorado sino también despreciado, humillado.

Bolivia: Contra el golpe fascista, el candidato del pueblo debe ser Evo Morales

Evo Morales ganó una elección por diez puntos frente al candidato derechista Carlos Mesa, y de esta manera se pensó evitar un balotaje envenenado para el que estaban preparados sus oponentes electorales. Eso es lo que ni Trump ni los ultras de su staff podían tolerar y de allí en más pusieron en marcha el plan B esperado. Mandaron a sus discípulos bolivianos a cantar fraude, como si la diferencia de votos hubiera sido por unas centésimas, y esos diez puntos parecieron quedar en nada, gracias también al consabido apoyo del terrorismo mediático. A partir de allí, la violencia fascista se hizo cargo de la segunda etapa de la conspiración golpista, se incendian centrales campesinas y locales partidarios, reaparece lo peor del lumpenaje que ya vimos años anteriores en la llamada “media luna derechista” y en Venezuela bolivariana, se golpea a dirigentes populares, se humilla a mujeres y hombres del campesinado que sigue a Evo como líder indiscutido, se ataca y secuestra a periodistas (entre ellos a nuestro corresponsal y director de Radio Comunidad, José Aramayo), se prohíbe informar a los medios no hegemónicos asaltando redacciones y violentando a los y las comunicadoras. Era necesario silenciar la verdad para que el golpe triunfara. 

Ahora bien, la gran equivocación de estos últimos acontecimientos, es pensar que la OEA, ese organismo repudiado en todo el continente por ser apéndice de Washington, iba a jugar con imparcialidad. Desde el vamos, no debería habérsele concedido el derecho a auditar resultados y un proceso que era transparente para el resto de los observadores internacionales, que en multitud concurrieron a Bolivia. El títere Almagro, imitando a esas serpientes venenosas que esperan el momento justo para atacar, ya tenía el resultado de tal auditoría hecho de antemano, y a partir de allí, esos reclamos iniciales de la derecha sobre el “fraude” tuvieron la “legalización” que necesitaban los golpistas.

¿Qué ocurrió entonces?: se multiplicaron los incendios, bloqueos y ataques fascistas, dejando cientos de heridos, muchos de ellos de gravedad. Tal escenario se acrecienta mucho más a pesar de la decisión de Evo de convocar nuevas elecciones para tratar de que no corra más sangre entre hermanos. El gran problema es que no son hermanos los que le cortan el pelo o le arrancan las polleras a las compañeras indígenas, al grito de “fuera indias de mierda”, no son hermanos quienes queman las centrales sindicales, amarran periodistas, y si pudieran llegarían hasta asesinar al propio Evo o a alguno de sus ministros o gobernadores, algunos de los cuales fueron obligados a renunciar con amenazas de muerte. Camacho, Mesa y sus sicarios, no quieren paz ni diálogo, sino volver a un pasado nefasto. Hermanos son los que durante siglos han resistido infamias como las que hoy se ven a diario en las calles bolivianas, los que pelearon junto a Evo por sus reivindicaciones y que por primera vez, gracias a un gobierno como el actual, fueron reconocidos como seres humanos, con todos sus derechos. Incluidos como tales en una Constituyente impecable en la que opinaron y plantearon sus opiniones de igual a igual. Los otros, los amigos de la muerte y del fascismo son una lacra peligrosa dispuesta a hacer todo el mal posible si se les da la oportunidad, y ya el pueblo boliviano pudo ver su actuación durante varios gobiernos, civiles y militares.

Ahora bien, presionado por todas estas circunstancias, Evo se ve casi obligado a hacer esta convocatoria electoral y de inmediato la derecha golpista rechaza el convite a dialogar sobre esa iniciativa. No solo eso, exigen autoritariamente que Evo y García Linera no puedan ser candidatos, y deciden continuar con el golpe que busca derrocar al presidente legítimo elegido por voto popular y reelegido de esa misma manera. 

Conceder en estas circunstancias sería letal para el proceso revolucionario boliviano y repercutiría con fuerza en Nuestramérica y el Caribe. Es verdad que nos separa  un mundo entre los revolucionarios y los fascistas, y que para los primeros lo esencial es el ser humano y su realización como tal, pero en tiempos de guerra contra un enemigo tan cruel como el actual, que espera llegar al poder para aplicar el más tremendo de los revanchismos contra hombres y mujeres a los que desprecias desde un racismo de características hitlerianas, no se puede retroceder “ni para tomar impulso”.  

Evo tiene millones detrás dispuesto a defenderlo en todas las circunstancias. Gente dispuesta a poner el pecho por puro agradecimiento a quien lideró un proceso de cambio profundo para sus vidas, pero también porque saben que si llegaran al poder los Camacho o los Mesa, se los maltrataría como en otras épocas que ya se creían superadas para siempre. También Evo cuenta con amplia solidaridad internacional: no pocos gobiernos lo siguen apoyando en estas circunstancias y ni qué decir de los pueblos del continente y del mundo que lo ven como un referente indiscutido. Por ello, en momentos tan difíciles, no hay lugar para la duda: Evo es el Presidente, hasta que termine su mandato. Y ante las nuevas elecciones convocadas, les guste o no a los fascistas y a Donald Trump, Evo debe ser el candidato del pueblo soberano,  para seguir con la tarea iniciada, de haber puesto a Bolivia de pie, depurar su economía y hacerla crecer como nunca nadie ante pudo hacerlo y generar en todos los foros internacionales un reconocimiento que llenó de orgullo a todas y todos los bolivianos, menos a este sicariato fascista que hoy quiere destruir lo logrado. 
 


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Perfil del Bloguero
Periodista argentino en medios de prensa escrita y digital, radio y TV. Escritor de varios libros de temas de política internacional. Director del periódico Resumen Latinoamericano. Coordinador de Cátedras Bolivarianas, ámbito de reflexión y debate sobre América Latina y el Tercer Mundo.
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