Drogas: satanización, prohibicionismo y criminalidad

La antigüedad de la producción y el consumo de bebidas alcohólicas es milenaria. Fácilmente ocho mil años. Digamos que dos mil años menos que el descubrimiento-invención de la agricultura. El vino, producto del cultivo de la vid, y la cerveza, fruto del cultivo de los cereales, son en consecuencia viejos acompañantes de la humanidad. Y también lo son la embriaguez y el gusto por la estupefacción. De modo que el vino y la cerveza se encuentran entre los primeros estupefacientes conocidos y consumidos gozosamente por las sociedades humanas.

Miembros del EI se drogan con captagon para decapitar niños y violar mujeres

De una antigüedad semejante es el hachís, una variante, como la mariguana, de la cannabis, celebérrimos estupefacientes que, sin embargo no poseen el prestigio social del vino y la cerveza. Más aún: son productos satanizados y perseguidos, lo mismo que sus productores, comercializadores y consumidores.

De esta inexplicable satanización proceden las políticas prohibicionistas de hachís, mariguana y otros estupefacientes, como por ejemplo la cocaína, la morfina y la heroína, prácticas prohibicionistas cuyo absoluto fracaso se encuentra bien documentado en la historia reciente y en todo el planeta.

Más allá de su evidente y universal fracaso, las prácticas prohibicionistas han generado un subproducto indeseable e indeseado, trágico y sangriento: la aparición de un sistema criminal que crece y se fortifica de manera incontenible. Tan incontenible e ingente como la demanda y el consumo de estas sustancias prohibidas. 

De modo que el silogismo es nítido: a mayor demanda, mayor producción y comercio, mayor satanización y mayor presencia del aparato criminal nacido de las políticas prohibicionistas. Y así como van ligados demanda, producción y comercio, también van unidas satanización, prohibicionismo y aparato criminal.

Pero si demanda, producción, consumo y aparato criminal son asuntos objetivos, la satanización-prohibicionismo es una típica cuestión ideológica. Un puro juicio de valor creado, alimentado, fortalecido y enraizado por los grandes productores y reproductores de ideología: prensa, radio, televisión, cine y, a últimas fechas, los sitios más retrógrados, superficiales y malamente interesados de internet.

Tan enraizada se encuentra la satanización de los estupefacientes ilegales en la conciencia social, que ni siquiera el evidente fracaso en todo el mundo de las políticas prohibicionistas lleva a esa misma conciencia social a considerar reflexiva y seriamente el abandono del prohibicionismo.

Y ni siquiera los asesinatos de periodistas llevan a esos medios y a los periodistas a preguntarse por las causas profundas de esta última situación. Parece que es más fácil lamentar, condenar y exigir justicia que emprender la ineludible tarea de cortar de raíz el problema de esta creciente criminalidad por la única vía posible y sensata, que es el repudio y abandono de las políticas prohibicionistas.

Es perfectamente comprensible que los productores y comercializadores de las drogas no alcohólicas no estén interesados en el repudio y abandono del prohibicionismo. Y una cosa semejante puede decirse de personas e instituciones que pescan en el río revuelto del prohibicionismo: policías, jueces, agentes del ministerio público, militares. 

Pero los medios y periodistas, sobre todo los de investigación, deberían ser la vanguardia en el combate a la satanización de las drogas y en el repudio y abandono del prohibicionismo. Los medios y los periodistas deben servir para aclarar y orientar, no para oscurecer y confundir. Y ahora mismo el esclarecimiento pasa por el combate a la satanización de las drogas y el abandono de los enraizados y profundos prejuicios prohibicionistas.

www.miguelangelferrer-mentor.com.mx 
mentorferrer@gmail.com   

Perfil del Bloguero
Economista y profesor de Economía Política. Fundador y director del Centro de Estudios de Economía y Política. Es columnista del diario El Sol de México, del catorcenario Siminforma, del diario Rumbo de México, entre otros medios. Analista político en distintos programas de radio.
Más artículos de este bloguero

Comentarios
0
Comentarios
Nota sin comentarios.