31 enero 2018
El Brexit, las Malvinas y la nueva Guerra de los Balcanes

Europa estaría sufriendo una aguda crisis identitaria agravada por el triunfo del Brexit y por el “proceso de balcanización europeo” ideado por EE.UU. para mediante selectivos atentados terroristas, la crisis de los refugiados y el despertar del anhelo independentista de las Naciones europeas sin Estado, provocar la aparición de fuerzas centrífugas que aceleren la desmembración de la actual Unión Europea.

El Brexit, las Malvinas y la nueva Guerra de los Balcanes

Gran Bretaña, el Brexit y las Malvinas

Por caos (Khaos o "vacío que ocupa un hueco en la nada") entendemos algo impredecible y que se escapa a la miope visión que únicamente pueden esbozar nuestros ojos ante hechos que se escapan de los parámetros conocidos pues nuestra mente es capaz de secuenciar únicamente fragmentos de la secuencia total del inmenso genoma del caos, con lo que inevitablemente recurrimos al término “efecto mariposa” para intentar explicar la vertiginosa conjunción de fuerzas centrípetas y centrífugas que deberán configurar el puzzle inconexo del caos ordenado que se está gestando, de lo que sería paradigma la próxima salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (Brexit).

Los conservadores liderados por David Cameron fieles a su política euroescéptica (nula voluntad británica de embarcarse en un proyecto en decadencia en el que la soberanía británica estaría supeditada a los mandatos de Bruselas), incluyeron en su programa electoral del 2015 la convocatoria de un referéndum sobre la salida de la UE . Con ello, Cameron tranquilizó a las bases más radicales de su partido al tiempo que arrebató la bandera al partido en alza de los euro-escépticos( UKIP) que consideraban que el Reino Unido “no necesita de Europa” ya que podría convertirse en la Singapur de Occidente desde su atalaya financiera de la City londinense al tiempo que metrópolis del comercio de Ultramar al pilotar la nave capitana de una renacida Commonwealt. Tras la sorpresiva victoria del Brexit , Gran Bretaña abandonará las estructuras europeas aunque manteniendo convenios bilaterales, siguiendo la filosofía de Winston Churchill : “Estamos en Europa, pero no en ella”, con el objetivo inequívoco de que la política exterior sirva de catalizador de los valores de la Gran Bretaña y su pasado imperial, con lo que podríamos asistir al renacimiento de la Commonwealt, al resurgimiento de la violencia partidista en el Ulster y a un nuevo conflicto de las Malvinas bajo el mandato de la actual Primer Ministro Theresa May.

¿Finiquito a la actual Unión Europea?

Según señala Joel Kotkin en la revista Forbes, durante décadas, los países del Norte (Alemania, Noruega, Suecia, Dinamarca, Holanda , Finlandia y Reino Unido), han compensado las muy bajas tasas de fecundidad y la disminución de la demanda interna con la llegada de inmigrantes y la creación de economías de orientación exportadora altamente productivas y por el contrario, los países periféricos europeos no han desarrollado unas fuertes economías que compensen su desvanecimiento demográfico al basar su economía en la llamada “dieta mediterránea”. Sus ingredientes principales eran el “boom” urbanístico, el turismo y el consumo interno que creaba excelentes platos minimalistas, de apariencia altamente sugestiva y precio desorbitado pero vacíos de contenido culinario y con fecha de caducidad impresa (2008), provocado por el estallido de la burbuja inmobiliaria y el hundimiento del castillo de naipes económicos de los países PIIGS (despectiva abreviatura anglosajona que englobaría a España, Portugal, Italia, Irlanda, y Grecia) y por mimetismo de Chipre, Malta y Eslovenia.

La mutua imposición de sanciones entre la UE y Rusia tras la crisis de Ucrania marcarían el inicio de la división en la otrora monolítica postura de los países de la OTAN ante Rusia. Así, en represalia a las sanciones impuestas por la UE en el 2015, Moscú respondió con un embargo a los productos agroalimentarios europeas que habría tenido como efectos colaterales unas pérdidas estimadas en 150 millones de € diarios según el líder de la Liga Norte italiana y diputado del Parlamento italiano, Matteo Salvini y un monto total de más de 100.000 millones( según datos de la propia CE, la exportación a Rusia de la UE en el 2.013 habría ascendido a los 120.000 millones €). En consecuencia, habría surgido una corriente liderada por Italia, Finlandia y Francia que serían partidarios de suspender las sanciones a Rusia mientras en la orilla antinómica, tendríamos a Polonia, Gran Bretaña y Países Bálticos como adalides de seguir implementando dichas sanciones en el futuro mediato.

El tsunami cartográfico europeo

Tras la formación de un nuevo Gobierno de Coalición en Alemania, podríamos asistir a una tardía reafirmación de la soberanía europea por parte Francia y Alemania que será la génesis de un nuevo proyecto europeo (Europa de los Siete), integrado por Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, Italia, Luxemburgo y Austria, quedando el resto de países europeos periféricos (Portugal, España, Irlanda, Grecia, Eslovenia, Malta y Chipre) gravitando en sus anillos orbitales.

Por otra parte, el severo retroceso de las exportaciones debido a la solidez del Euro y la severa contracción del comercio mundial debido a la implementación creciente de medidas proteccionistas y el consecuente estancamiento económico de China, tendrá especial influencia en países tradicionalmente exportadores como Finlandia. Así, Finlandia habría pasado de la utopía del Estado de Bienestar a coquetear con la recesión, lastrada por el hundimiento de Nokia y de la industria papelera, (los dos motores del milagro económico finlandés), por lo que se plantea seriamente abandonar el euro, no siendo descartable que tras su salida proceda a la constitución de una Federación Escandinava integrada por Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia.

Mientras, el resto de países del centro y este de Europa, (integrantes de la llamada Europa emergente), que se extendería desde los Países Bálticos hasta la Ucrania europea, pasando por Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria serán el ariete que empleará EE.UU. para sustituir la ruso dependencia energética europea (30% del gas que importa la UE procede de Rusa) por la fracking dependencia, inundando el mercado europeo con el GNL (gas natural frackeado en EE.UU. y transportado mediante buques gaseros) para hundir los precios del gas ruso así como impulsar la utilización de la técnica del fracking en dichos países, (el llamado “arco del fracking europeo”), que dependerá de la tecnología de empresas estadounidenses como Chevron o Shell, no siendo descartable una nueva Guerra de los Balcanes que será un nuevo episodio local dentro del retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría entre EE.UU.-Rusia.


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Perfil del Bloguero
Analista económico y geopolítico, colabora habitualmente en varias publicaciones digitales e impresas españolas y latinoamericanas.
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