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Ciudadanos y miembros de colectivos sociales pintan un mural frente a la sede de la CICIG como despedida.

Ciudadanos y miembros de colectivos sociales pintan un mural frente a la sede de la CICIG como despedida. | Foto: EFE

Publicado 3 septiembre 2019

El Comisionado Iván Velásquez mencionó dos elementos clave para el futuro de Guatemala que fueron “el sustento” de la CICIG durante los últimos años: la participación ciudadana y los medios de comunicación independientes.

La llegada a su fin de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), que encabezó la "guerra" contra la corrupción en el país centroamericano en 12 años de operaciones, cierra las esperanzas en torno al fortalecimiento del poder Judicial y la lucha contra los grandes poderes de facto.

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La CICIG, uno de los proyectos más exitosos en la región en materia anticorrupción, logró poner al descubierto algunos casos significativos de la red que existe entre los grupos de poder y las autoridades en Guatemala, pero de la misma manera la presión ejercida para terminar contra la Comisión fue contundente. 

El abogado colombiano Iván Velásquez , quien  presidió la Comisión a partir de 2013, resumió el trabajo de la CICIG en una entrevista con AP de la siguiente manera: “Llegamos casi al núcleo del problema de la captura del Estado guatemalteco”.

“El circulo de la corrupción que se genera cuando no hay controles efectivos es de mucha incidencia en el fenómeno de la gran corrupción. Eso permite que quienes tienen el gran poder de financiar, puedan inclusive determinar las políticas de gobierno”, precisó.

“No es posible luchar efectivamente contra la corrupción si primero no hay una acción respecto del sistema de justicia, que los jueces sean realmente independientes, que atiendan a la prueba existente, y no a las influencias o poderes que se ejercen sobre ellos”, agregó.

En este sentido, varios jueces dijeron a Reuters que sin la CICIG se les dificultará seguir adelante con unos 70 importantes procesos judiciales por amenazas en su contra, reducción de personal y falta de transferencia de capacidades desde la Comisión.

“La lucha contra la corrupción queda debilitada”, dijo Haroldo Vásquez, juez por dos décadas y presidente de la Asociación de Jueces por la Integridad, un espacio donde decenas de letrados se apoyan y repelen los ataques contra su trabajo.

“La justicia y la independencia judicial no son temas que interesen a muchos en el Gobierno”, agregó el jurista que ha llevado varios casos respaldados por la CICIG.

En sus 12 años en Guatemala, la CICIG trazó una radiografía de la corrupción en el país, ayudó a fortalecer tribunales y profesionalizó el Ministerio Público. Pero los guatemaltecos la evocan por enviar a prisión a poderosos políticos y empresarios.

La independencia judicial es clave para lograr la sostenibilidad de los resultados del combate a la corrupción y la impunidad”, declaró Matías Ponce, vocero de la Comisión en entrevista con el Radio Francia Internacional.

Ponce remite al último informe de la CICIG titulado Guatemala un Estado capturado donde “la Comisión ha señalado que existen riesgos de retrocesos". 

"No se ha llegado a un punto de no retorno respecto al combate a la corrupción y la impunidad. Y las redes político económicas ilícitas que han capturado al Estado podrían volver el día de mañana a ejercer sus acciones”, precisó.

También la organización política Alianza por las Reformas desconfía de la función del Ministerio Público y de los magistrados que a partir de ahora tomarán el relevo en la lucha contra la impunidad.

La conclusión del mandato de la CICIG este martes coincide con la detención y encarcelamiento de la ex primera dama de Guatemala y ex candidata presidencial Sandra Torres por corrupción en las finanzas de su partido en 2015.

Carmen Aída Ibarra, ex directora del Movimiento Pro-Justicia, mantuvo la esperanza que los casos de corrupción pendientes de ser investigados, pero denunciados por la Comisión, continuen con la nueva fiscalía creada para dar seguimiento a las denuncias respectivas.

"Tenemos que darles un voto de confianza a los fiscales que integran la Fiscalía especial contra la impunidad que son los que van a dar continuidad a los casos", aseguró.

“Estamos ante un cambio de época que abre paso a nuevos actores. Porque si antes eran los fiscales, los investigadores, los litigantes internacionales, ahora tenemos que pensar que la nueva etapa va a depender de fiscales e investigadores guatemaltecos", explicó.

El comisionado indicó que “... es muy factible que haya retrocesos (en cuanto a impunidad) y me parece que pueden presentarse dos situaciones simultáneas: de un lado una ola de persecución, de criminalización de los exfuncionarios de la CICIG, pero también de fiscales y de jueces que se comprometieron en la lucha contra la corrupción".

"Por otro lado, que empiecen a producirse decisiones de impunidad porque, pese a que las investigaciones están sólidamente sustentadas desde el punto de vista probatorio, pero es muy posible que ahora muchos jueces adopten decisiones en contra, generando absoluciones...". 

Ante este complicado escenario, el Comisionado mencionó dos elementos clave para el futuro de Guatemala que fueron “el sustento” de la CICIG durante los últimos años: la participación ciudadana y los medios de comunicación independientes.

“Guatemala requiere mucha cooperación de la comunidad internacional pero esa cooperación tiene que generarse también de manera que se les exija a las autoridades guatemaltecas que asuman un compromiso real con la vigencia del Estado de derecho”, acotó.
 


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