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La Comarca Ngabe-Buglé, en este año nuevo del Mama Tatda, exige justicia contra aquellos que dañan sus doctrinas religiosas.

La Comarca Ngabe-Buglé, en este año nuevo del Mama Tatda, exige justicia contra aquellos que dañan sus doctrinas religiosas. | Foto: Capital Financiero Panamá

Publicado 22 septiembre 2020


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Guiados por sus creencias religiosas, las comunidades indígenas Ngabe y Buglé abren paso al año 58 del Mama Tatda.

Los pueblos nativos Ngabe y Buglé que habitan en teritorrios de Panamá y Costa Rica, celebran este martes el inicio de su año nuevo.

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Guiados por sus creencias religiosas particulares, estos grupos indígenas de centroamérica abren paso al año 58 del Mama Tatda con una serie de rituales y tradiciones.

"Esta creencia es mayoritaria en nuestras comunidades, donde también existen otras religiones, pero esta en particular es como una reivindicación espiritual según la cosmovisión de quienes la practican, incluidos los de la etnia buglé y campesinos de la zona", explicó un líder indígena de la Comarca Ngabe-Buglé, llamado Ricardo Miranda.

El pueblo originario que se ha visto afectado en los últimos años por casos de feminicidios, violencia de género, masacres, y otros hechos repudiables contra sus comunidad, en este aniversario exigen justicia contra aquellos que dañan sus doctrinas religiosas.

La religión sincretista amerindio inició un 22 de septiembre de 1962, luego de que la joven gnabe Delia Bejerano de Atencio, conocida como Besigó Kruningrobu, tuviera una revelación de quienes identificó como Mama (en referencia a la Virgen María) y Tatda o Papa (Jesucristo); los cuales solicitaron la creación una iglesia para la evangelización de los nativos y su salvación de un castigo divino.

El Ko judo bidim que se traduce de la lengua gnabere al español como el feliz año nuevo, marca una nueva etapa en los territorios ancestrales de estos pueblos originarios, creyentes del Mama Tatda, que "es como una reivindicación espiritual según la cosmovisión de quienes la practican, incluidos los de la etnia buglé y campesinos de la zona", según Miranda.


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