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Ángel Guerra
Ángel Guerra

Latinoamericanista y analista internacional, articulista del diario mexicano La Jornada. Invitado frecuente en teleSUR. Fue director del diario Juventud Rebelde (1968-71), de la revista Bohemia (1971-1980) y de otras publicaciones cubanas de circulación nacional

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El giro a la derecha y al neoliberalismo 3.0 en la mayoría de los países de América del Sur está ejerciendo una considerable influencia a favor de los intereses imperialistas de Estados Unidos en América Latina y el Caribe.

La agresión de potencias extranjeras brinda a los pueblos en revolución la posibilidad de elevar su conciencia política y autoestima, aumentar su voluntad y cultura de resistencia y comprobar su capacidad de vencer a enemigos muy poderosos.  O se fortalecen frente a la intervención, o son derrotadas por ella y por la contrarrevolución

Estados Unidos va a una escalada de sus acciones neofascistas, subversivas, antipopulares y colonialistas contra Cuba y Venezuela.

El montaje mediático de lo que se suponía el paso de la supuesta ayuda humanitaria fue una verdadera emboscada que, los enemigos del pueblo venezolano consideraron de antemano, sería letal.

La arremetida contra la Revolución Bolivariana está en su punto más alto y amenazador desde que Hugo Chávez, impulsado por una formidable ola popular llegara a la presidencia en 1999.

Abrams, el secretario de Estado Pompeo, el director del consejo de seguridad nacional John Bolton, el senador Marco Rubio (encargado por Trump de los planes contra Cuba, Venezuela y Nicaragua) y el subdirector del citado consejo Mauricio Claver Carone, se hacen llamar “equipo Venezuela” y según denunció Peter Kornbluh, experto en relaciones Cuba-Estados Unidos, la obsesión del grupo es derrocar al gobierno revolucionario de Cuba una vez que  acaben con Maduro.

Si Washington y sus satélites en el cártel de Lima y en la Unión Europea lograran consumar la anhelada intervención militar en Venezuela, cualquier coalición imperialista podría, desde ese momento, al margen del derecho internacional, hacer lo mismo contra gobiernos que no sean de su agrado.

Con su ¡basta ya!, Maduro ha trazado la raya sobre la arena entre quienes quieren una humillante solución imperialista yanqui y, por lo tanto, sangrienta, al conflicto político en Venezuela, y quienes quieren una solución política venezolana en paz y sin sangre.

El 10 de enero diecinueve gobiernos lacayos de los 35 que forman la OEA declararon ilegítimo el nuevo mandato de Maduro, además de sumarse, al igual que el cártel de Lima -son casi los mismos-, al conocido guion yanqui de sanciones financieras y otras medidas intervencionistas.

El imperialismo estadounidense ha desempolvado la Doctrina Monroe (1826),concebida para subordinar a nuestra región. Con el cínico desconocimiento de Maduro, Washington persigue acabar con el gobierno democrático de la patria de Bolívar y Chávez.