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Carolina Vásquez Araya
Carolina Vásquez Araya

Periodista y editora con más de 30 años de experiencia.Ha aportado sus conocimientos en proyectos de organizaciones con intereses orientados al desarrollo social, cultural y económico del país, con especial énfasis en el sector de cultura y educación, emprendimiento, derechos humanos, justicia, ambiente, mujeres y niñez.Es columnista del periódico guatemalteco Prensa Libre.

86 Notas publicadas

Notas recientes
La combinación de gobiernos corruptos y empresariados miopes da como resultado el suicidio lento de naciones ricas en potencia, pero miserablemente administradas por castas fincadas por siglos en los poderes de esos Estados
Uno de los síntomas más preocupantes del poder del negocio de la trata es la recurrencia de desapariciones de niñas, niños y adolescentes de todas las edades, especialmente en nuestro continente.
Muchas veces consideramos normal rechazar lo nuevo, desechando con ese gesto conservador la apertura hacia sensaciones y conocimientos que podrían echar por tierra algunos de nuestros más arraigados conceptos.
La ola feminista se erige como una demanda universal por la recuperación de la dignidad y la independencia de la mitad de la población mundial.
Las mujeres argentinas han marcado un hasta aquí en uno de los temas más sensibles y controversiales para las sociedades latinoamericanas: el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo.

Cuando una reacción ante la muerte marca la diferencia entre humanos.

Los libros son pequeños universos en donde a veces nos perdemos.

Los acontecimientos recientes, entre ellos la inconcebible actitud del gobierno guatemalteco frente a la separación de las familias en la frontera estadounidense y su perversa indiferencia ante la tragedia humana derivada de las erupciones del volcán de Fuego marcan, sin lugar a dudas, un límite a la pasividad de la ciudadanía y ponen de manifiesto la necesidad de sacudir de una vez por todas el complejo de “subordinación a la autoridad”, especialmente cuando esa autoridad ha dejado de serlo para transformarse en el peor de los enemigos de la nación y sus habitantes.
En Guatemala la vida se ha vuelto una prueba de resistencia contra adversidades.

Nunca la degradación de un gobierno había sido tan contundente como ahora.