Mostrar:
Autores:
Buscar:

Fernando Buen Abad
Fernando Buen Abad

Fernando Buen Abad Domínguez es mexicano de nacimiento, (Ciudad de México, 1956) especialista en Filosofía de la Imagen, Filosofía de la Comunicación, Crítica de la Cultura, Estética y Semiótica. Es Director de Cine egresado de New York University, Licenciado en Ciencias de la Comunicación, Master en Filosofía Política y Doctor en Filosofía. Miembro del Consejo Consultivo de TeleSUR. Miembro de la Asociación Mundial de Estudios Semióticos. Miembro del Movimiento Internacional de Documentalistas. Miembro de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad. Rector-fundador de la Universidad de la Filosofía. Ha impartido cursos de postgrado y conferencias en varias universidades latinoamericanas. Ha obtenido distinciones diversas por su labor intelectual, entre ellos, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar que otorga el Estado venezolano. Actualmente es Director del Centro Universitario para la Información y la Comunicación Sean MacBride y del Instituto de Cultura y Comunicación de la Universidad Nacional de Lanús

123 Notas publicadas

Notas recientes
En el epicentro del problema que esto implica para la humanidad, no sólo esta el protagonismo descontrolado del imperio económico anglosajón-israelí sobre los medios de comunicación y cultura planetarios; no sólo está el peligro de la uniformación de los gustos y de los consumos; no sólo está la cancelación de la diversidad y de la libertad de expresión de los pueblos… está el colonialismo de la mentalidad belicista empeñado en convencernos de aceptar la industria de las guerras como un hecho natural y darwiniano ante cual sólo nos queda resignarnos, consumir y aplaudirles.
En unos cuantos años la Revolución cultural de Bolivia avanzó lo que no se avanzó en siglos. Ha puesto ante los ojos del mundo lo que parece imposible con la consolidación de una Estado Plurinacional que, con todos sus problemas y tareas pendientes, ha conseguido sentar las bases de un imaginario impensable en países donde reina a sus anchas la intolerancia y la exclusión por todos los medios
No hemos visto lo mejor de una Educación emancipadora y revolucionaria garante de la libre maduración de la ciencia y garante, así, de una sociedad libre. Tal como Martí lo quería “ser culto para ser libre”.

Recuerden que el eslabón más alto que puede alcanzar
la especie humana es ser revolucionario.
Che

No se trata de menstruaciones, no de rasguños ni heridas leves. Es una hemorragia dolorosa en cataratas que inundan llanuras y cordilleras. Se va la vida mientras se paga por adelantado. No sangra por su voluntad. Algunos lloran y otros celebran. La devastación cotidiana sale de su guarida bancaria, empresarial, gubernamental y con sus tres poderes municipales, provinciales e internacionales recorre plazas, avenidas, campos e historia.

Algunos “medios” de comunicación se hacen llamar “alternativos” porque es imposible llamarse “revolucionarios” sin poner en peligro la integridad física y la vida misma. Hay periodistas que se ven orillados a saturar con circunloquios sus sintaxis, por la imposibilidad de poner nombres y apellidos de terratenientes, “políticos”, funcionarios, clérigos o militares
Es fundamental desplegar fuerzas políticas empeñadas en sellar con la verdad cada pliegue de las luchas sociales; marcar con el fuego de la verdad cada hecho social o individual de las masas y para las masas. La verdad que expresa la ética política de la lucha emancipadora. La verdad desde las bases con sus derrotas y sus victorias.
El Gobierno, bajo el capitalismo, tiene por finalidad usar todos los medios para garantizar que no colapse “el sistema”. Vigilarnos para paliar los miedos de los poderes fácticos y vivir de eso. 
Morales es autor de una obra crítica, minuciosamente esculpida, en el fragor de su batallar que, en primera persona, ha desplegado una caballeresca de integridad y claridad fraguadas a la vista de todos y con el aplauso de muchos.
Pero el asunto del “rating” como caballo de Troya del “éxito” (y viceversa) no es un asunto menor en el campo de batalla ideológica que es extensión de la Guerra Económica declarada contra los trabajadores.