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Katu Arkonada
Katu Arkonada

Tiene un diplomado en Políticas Públicas. Exasesor del Viceministerio de Planificación Estratégica, de la Unidad Jurídica Especializada en Desarrollo Constitucional y de la Cancillería de Bolivia. Ha coordinado las publicaciones "Transiciones hacia el Vivir bien" y "Un Estado muchos pueblos, la construcción de la plurinacionalidad en Bolivia y Ecuador". Es miembro de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad.

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La misma semana que se hacía público un informe denunciando al gobierno venezolano por crímenes de lesa humanidad, realizado por una “Misión Internacional Independiente” que no llegó a pisar el país y se basó en testimonios opositores y redes sociales, el Secretario de Estado Mike Pompeo visitaba Brasil y Colombia para seguir alimentando la retórica contra la revolución bolivariana durante la campaña presidencial estadounidense, pero también en plena campaña electoral por las elecciones legislativas que tendrán lugar el 6 de diciembre en Venezuela.

La mayor potencia militar del mundo enfrente este noviembre sus elecciones presidenciales marcadas por dos hechos que combinados entre sí producen un escenario de consecuencias imprevisibles.

A 5 semanas para las elecciones generales en Bolivia del 18 de octubre, el panorama se complejiza más y más.

En poco más de 3 meses, el 6 de diciembre, se celebrarán las elecciones parlamentarias en Venezuela. Las anteriores se celebraron el 6 de diciembre de 2015 y la oposición obtuvo mayoría gracias a la abstención de 2 millones de votos chavistas que decidieron quedarse en casa y no votar.

El 1 de julio de 2018 se puso en marcha, en palabras de López Obrador, la cuarta transformación de la vida pública del país. Esta denominación hace referencia a las tres anteriores grandes transformaciones de México: la Independencia, insurrección armada que tuvo lugar entre 1810 y 1821 para liberarse del yugo español; la Reforma, guerra entre liberales y conservadores entre 1858 y 1861 que tuvo como protagonista a Benito Juárez y como resultado la separación entre Iglesia y Estado; y la Revolución de 1910 a 1917 que tumbó el régimen de Porfirio Díaz y dejó una de las constituciones más avanzadas del continente.

Definitivas, inamovibles e impostergables. Así define el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia el carácter de las elecciones generales que tendrán lugar en 2 meses, el 18 de octubre.

Este mes de julio nos deja dos informes que proporcionan insumos interesantes, aunque preocupantes, para pensar la crisis económica que ya tenemos encima, y el mundo post pandemia.

Una vez consumado el golpe de Estado en noviembre, se pusieron en marcha en Bolivia una serie de dispositivos destinados a legitimar a una Presidenta golpista que llegó al poder de manera anticonstitucional y ungida por los militares, que fueron, junto con la policía, no los artífices, pero sí los legitimadores del golpe.

Después de la crisis económica de 2008, hubo un sector que no solo se recuperó rápido, sino que siguió creciendo exponencialmente, el de los artículos de lujo. Mientras una buena parte de la población veía recortados sus derechos sociales y laborales, la ocupación de hoteles de 5 estrellas, la venta de inmuebles de firmas de lujo como Engel & Völkers, o la compra de productos como relojes caros, joyería o arte, aumentó por encima del 10 por ciento anual.

Será tarea colectiva que el poder dual que hoy impera en Bolivia se mantenga en caso de que el golpe de Estado consumado el 10 de noviembre de 2019 se perpetúe mediante una victoria electoral golpista.