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Luis Pino
Luis Pino

Nacido en Mérida, Venezuela.Narrador y ensayista. Activista político de base, del PSUV. Comunicador de Calle del SiBCI, No. 16004.Profesor universitario e investigador de fenómenos sociales y del habla espontánea.Profesor en Lengua Materna; Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana; Doctor en Ciencias Sociales.

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sipango60@hotmail.com
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Ahora bien, estas joyitas del Grupo de Lima, aunque están obsesionadas con Nicolás Maduro, con una enferma “fijación patológica”, para ocultar sus lacras y sus malos gobiernos, paradójicamente, temen y rehúyen la presencia de Nicolás Maduro, porque saben que con su asistencia se prendería la pradera de presidentes con sentido democrático.
Ese 4-F fue, entre muchas tantas cosas, la fecha en la que se parteó (parió, por decirlo más claro), la fusión Pueblo-FANB y se hicieron uno solo, porque hasta ese momentos, las fuerzas hegemónicas de la derecha se habían encargado de separar a la antigua Fuerzas Armadas Nacionales (FAN), del Pueblo, lo que trajo consigo vicios, lacras y traumas, de los que todavía estamos desembarazándonos.
       La República Bolivariana de Venezuela ha definido una política de buenas relaciones, hermandad y respeto hacia los países vecinos, al tiempo que, preservando su territorialidad y soberanía, en todos los sentidos y en los mejores términos  posibles.
El único culpable del éxodo cada venezolana y venezolano que atraviesa las fronteras de Colombia y transita hasta Perú y Argentina, es el sector privado que constituyen los llamados empresarios, dueños de comercios y servicios, hasta el vecino bachaquero, quienes con la anarquía de precios especulativos, han pulverizado el salario real de los trabajadores.

El presidente Nicolás Maduro en su memoria y Cuenta ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), ordenó al vicepresidente Ejecutivo, Tareck El Aissami y al vicepresidente del Área Económica, Wilmar Castro, que presentaran un plan para enfrentar la especulación con la elevación de precios sin razón o variable que determinara o la justificara, desde el pasado mes de diciembre. 

Durante el mes de diciembre de 2017 y el pasado lunes primero de enero de 2018, los terroristas de la economía marcaron un hito en la historia de la República Bolivariana de Venezuela, por cuanto los especuladores o usureros, como buenos ladrones con licencia y aceptación social, aprovecharon como arma política la ocasión, para aumentar en miles de porcentajes todos los productos de alimento, higiene, limpieza y de servicios, con los siguientes fines: destrozar la economía familiar de los venezolanos, alcanzar el paroxismo de “irritación” o, guardando la estricta semántica, de “arrechera” colectiva, que justifique la espiral de violencia e insurrección popular en la que los actores genocidas entrarán en acción para derrocar al Presidente Nicolás Maduro, y liquide toda sombra o presencia del chavismo como expresión hegemónica y política en la esfera nacional, mientras se consolida la riqueza malhabida y robada por los corruptos nucleados en Consecomercio y demás actores de Fedecámaras-Venamcham.

El gobierno estadounidense ha consolidado su influencia y poder en la mayoría de países de Centroamérica, en medio del asesinato selectivo de periodistas, activistas campesinos y  de jóvenes estudiantes, como los 43 de Ayotzinapa, las fosas comunes en casos como México y con presidentes corruptos y protoimperialistas como en Honduras y México.

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, sabrá que la burguesía y la derecha no sólo lo desprecian. Hemos de suponer también, que  está consciente de que la derecha lo odia y lo tiene montado en la olla, para salir de él, por varios medios, que ya empiezan a avizorarse: 

El gobierno del pornopuritano retroconservador adelanta acciones terroristas y bélicas para salir de Nicolás Maduro, además de liquidar al chavismo a sangre y fuego, hasta restaurar un gobierno colonial en la República Bolivariana de Venezuela, razón por la cual hay quienes apuestan al fracaso de todo diálogo entre el gobierno  y las reducidas manifestaciones de los oposicionismos, agudizando el bloqueo, boicot y terrorismo económico, mientras que allanan caminos que obstaculicen la paz espiritual y material de los venezolanos. En esta dirección avanza la derecha, a pasos agigantados y con complicidades inesperadas.

El caso es que, pese a todas las trabas, silencios, retardos administrativos, cuando se tiene la razón, sin doblegarse, sin arrastrarse y sin dejarse domeñar, se impone la razón.
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